viernes, 20 de marzo de 2009

Primeras impresiones del Cairo

Hoy es mi segundo día en el Cairo. Llegué el martes a las 11 de la noche. Lo primero que vi fue el aeropuerto. Es un edificio viejo, grande, como muchos otros en el Cairo. El paso por migración fue lentísimo – son bastante cuidadosos con la revisión de los pasaportes. Pero, por suerte, no encontré mayores problemas con la revisión y en aduanas mi mochila salió rápido. Al salir de aduanas inmediatamente me encontré con la risueña cara de Kimmie, aunque cuando fui a abrazarla, lo primero que me dijo fue “no kisses here.” Al parecer, en Egipto cualquier muestra de afecto entre un hombre y una mujer es “haram” (prohibido). Kimmie estaba con su amigo Maher (quien, según Kimmie, se parece mucho a Rodrigo – yo no le vi el parecido, pero solamente le hablé dos segundos… tendré que conocerlo más para dar mi dictamen). También estaba el taxista que nos condujo de regreso al hotel. Su inglés estaba peor que mi árabe, así que nuestra comunicación fue casi inexistente.

En el trayecto del aeropuerto al hotel, me sorprendió ver los grandes edificios del Cairo, con diseños arquitectónicos muy distintos a los de Latinoamérica. Tendré que adjuntar algunas fotos, pues me es difícil describirlos. Algunos estaban en muy buen estado, pero otros me recuerdan a los edificios cubanos. También cruzamos el Nilo. Es precioso de noche (me gusta más de noche que de día), con restaurantes y edificios bien iluminados posados a sus orillas. Creo que hoy iremos a cenar a uno de los restaurantes con Kimmie. Algo que también atrajo mi atención en el trayecto del aeropuerto al hotel fue la forma en que manejan los egipcios: son peores que los guatemaltecos, aunque debo reconocer que no son tan agresivos. Lo que sí hacen es bocinar sin razón (creo que hay diferentes formas de bocinar, cada una con un significado distinto) y manejar entre carriles. Es más, los carriles parecieran estar solamente de adorno. Y además, los peatones se cruzan la calle en cualquier lugar, sin importar que sea una autopista de cuatro carriles (hoy me tocó ser peatón y tuve que emplear toda mi agresividad chapina para poder cruzar las calles… agresividad y valor).


Nuestro hotel está bastante bien. Kimmie nos registró como una pareja casada, pues al parecer no se acepta que un hombre y una mujer solteros duerman en el mismo cuarto (aunque sean novios). La primera noche no pude dormir mucho… el cambio de hora es brutal. Son seis horas de diferencia con Nueva York, ocho con Guatemala. Anoche (la segunda noche) estuvo un poco mejor, aunque me la pasé despierto de 2 a 5 de la mañana (me tocó oír el llamado al rezo a las 5 a.m…. es extraño oír esta especie de canto que se escucha en toda la ciudad, especialmente a las 5 a.m., cuando todo está callado). Tal vez hoy logré finalmente dormir un la noche completa.


Ayer también fui con Kimmie a su clase de árabe. Aunque solamente entendí la mitad de lo que decían, pude conocer a los demás alumnos. Incluso fuimos a cenar con ellas (en la cena eran solamente mujeres). Muy simpáticas, y de todas partes. El árabe es realmente un idioma complicado… es extraño para mí estar en un lugar en que no entiendo absolutamente nada.


Hoy me fui a explorar el centro del Cairo. ¡Qué aventura! Crucé el Nilo dos veces y caminé por todas partes. Traté de hacerme pasar por un egipcio, caminando con la multitud (qué multitudes… esta ciudad sí que es densamente poblada. El tráfico es hasta peor que el de Guatemala… me recuerda a México), pero creo que mi estrategia no funcionó, pues algunos se me acercaron a hablarme en inglés. Tal vez fue el mapa del Cairo lo que me traicionó, o tal vez simplemente egipcio. Pero en general, no me puedo quejar. La gente es relativamente amable y la ciudad fácil de navegar. Tengo que pegar algunas fotos del centro para dar una sensación de lo que es. Muchos de los rótulos están en árabe, aunque me ha sorprendido ver la prevalencia del inglés… muchos de los egipcios hablan inglés (la señora que limpia nuestro cuarto, por ejemplo, habla el inglés muy bien). Y los edificios… difíciles de describir. La arquitectura me gusta, pero siento que están descuidados. Hay algunas avenidas grandes, pero la mayoría son callecitas. Y uno camina en la calle, aunque haya acera. Todo el mundo camina al lado de los carros… rarísimo.


Escribiré más en unos días…

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